Día del Trabajo - Trabajando a la sombra de la pandemia


Las calles están desoladas, la vida que antes desbordaba ahora está encerrada, condenada a esperar en casas o apartamentos. Cuatro paredes resguardan la salud y la vida de los colombianos, mientras un gigante invisible acecha a la espera de víctimas desprevenidas.

Ante este panorama, que parece sacado de una película postapocalíptica, me preparo para afrontar un día más de trabajo. Alisto mi maleta, empaco la billetera, el gel antibacterial. Les doy un beso en la frente a mis hijos y me despido de mi madre. Me pongo los guantes y el tapabocas. Hago una plegaria al cielo, suplicando poder regresar con mi salud intacta al final de la jornada.

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