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Así se forman los alumnos caninos de la Fuerza Aérea Colombiana

Foto: Pixabay

Imagen de Canal Institucional

Cerca de 100 perros, de las razas pastor belga mallinois y rottweiler, hacen parte del grupo de caninos de la Dirección de Semovientes Militares de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), una labor que, sin serlo, se convierte en un juego para los perros que dedican su vida a servir.

 

 

Los perros de la Fuerza Aérea Colombiana inician su proceso de formación desde el primer día de vida y, tras graduarse de su entrenamiento, son enviados a prestar servicios en detección de sustancias, defensa y protección. Una visita al Centro de Instrucción Canino Militar, en Madrid (Cundinamarca).

 

Por: Ana Lucía Rey González- Equipo digital Canal Institucional

 

 

 

El proceso de formación inicia desde la selección del macho y de la hembra, quienes “deben contar con una carga instintiva muy alta”, según cuenta Ricardo Cardona González, técnico segundo de la Dirección de Semovientes Militares, y quien se encarga del entrenamiento de los caninos.

 

Para el capitán Manuel Ricardo Riaño, médico veterinario y director del Centro de Instrucción Canino Militar, los perros también tienen que tener las características propias de la raza pastor belga mallinois, entre las que se destacan la posición de la cola y las orejas, el color del pelaje y un alto nivel de actividad física.

 

Tras programar el apareamiento entre  los perros, se hace una aproximación para iniciar con este proceso y, en otros casos, a través de inseminación artificial.

 

Posteriormente, y tras confirmar la preñez de la hembra, se inicia a una fase de estimulación y socialización, y cinco días antes del nacimiento, es aislada para evitar que sufra lesiones que puedan afectar a los cachorros.

 

Durante el parto, la perra cuenta con un equipo de profesionales en veterinaria, como el capitán Riaño, quienes se encargan de atender el nacimiento de los perros y cualquier eventualidad que se pueda presentar en la sala de cirugía.

 

"Desde el tercer y hasta el día 18 de vida, se inicia con  una fase de biosenso", cuenta Cardona. En esta, reciben "estimulación térmica y táctil y diferentes posiciones – supina, cabeza arriba hacia abajo y con las patas hacia arriba-, para que ellos busquen reacomodarse",agrega. En este punto empieza su entrenamiento, pues es aquí "donde se potencializa su capacidad instintiva", cuenta el capitán Riaño.

 

“Cuando el cachorro llega al primer mes de vida, empezamos con una fase de estímulos auditivos y sensoriales, para que empiecen a perder el miedo al ruido y a los movimientos”, dice Riaño. Entre estos, se destacan botellas, bombas de hule y música, desde clásica hasta metal.

 

Vea galería de fotos, a continuación

 

Así se forman los caninos de la FAC

Luna es una perra de servicio. Próximamente será entregada a un soldado en condición de discapacidad.

 

Los cachorros permanecen con la madre hasta los 45 días y, a partir de ese momento, son llevados a zonas de entrenamiento, en las que hacen “juegos de presa y cobro”, usando mordedores y pelotas. También, son sometidos a distintos ruidos, estructuras inestables y al contacto con agua.

 

Entre los 10 y 12 meses, se empieza con el entrenamiento en alguna de las dos especialidades: detección de narcóticos, explosivos y moneda extranjera, y defensa y protección.

 

Después de 10 años de servicio, los perros son dados en adopción, siempre y cuando no sean de defensa; estos últimos se quedan con los miembros de la Fuerza Aérea Colombiana, “disfrutando de su pensión”, cuenta Riaño.

 

“Los perros nunca ven la detección como un trabajo”

Así lo asegura el técnico segundo Cardona, quien, agrega, “los perros son como niños” y, por lo tanto, siempre están en busca de su juguete. En el caso de los que son entrenados para detección de sustancias, son recompensados cuando encuentran el juguete; es decir, la sustancia.

 

En un chequeo de rutina, por ejemplo, cuando un perro entrenado olfatea una sustancia, se sienta en el lugar en el que esta se encuentra, esperando a que su amo regrese con su premio.

 

Estos animales, caracterizados por su agudizado sentido del olfato, son los alumnos más sobresalientes del  Centro de Instrucción Canino Militar.  Una raza que, históricamente, es reconocida por sus habilidades para pastorear ovejas; pero que, ahora, son los encargados de salvar vidas, en compañía de los miembros de la Fuerza Aérea Colombiana. Unos incondicionales soldados que, gracias a su trabajo, se han convertido en superhéroes de cuatro patas.