Especialistas de CONFEMAC advierten, en un artículo de la Fundación Pasqual Maragall, de que no todo abuso deja marcas visibles: a veces se esconde tras la protección excesiva.
Decidir por ellos, una forma de control
Entre esas conductas sutiles destaca la costumbre de organizar la vida de los mayores sin contar con ellos. Se habla en su nombre, se les recortan opciones o se da por hecho que ya no saben qué les conviene.
Muchas veces ese control llega disfrazado de cariño o prudencia. Pero quien pierde margen para decidir sobre su propia vida pierde también autonomía y dignidad. Los expertos lo vinculan con el edadismo, que empieza mucho antes de cualquier diagnóstico.
Puedes leer: ¿Quiere cancelar su plan móvil? Desde hoy el operador no puede retenerlo ni enviarlo de un canal a otro
Abandono y negligencia: cómo reconocerlos
Estas dos formas de maltrato se manifiestan en el cuerpo, en el ánimo y en el bolsillo de la persona mayor. Conviene fijarse en varios indicios:
• Necesidades básicas sin cubrir: higiene descuidada, ropa sucia o deteriorada, desnutrición, deshidratación o pérdida de peso sin explicación.
• Salud desatendida: medicamentos que no se administran, citas médicas incumplidas o un empeoramiento clínico sin la atención debida.
• Aislamiento y cambios de ánimo: tristeza profunda, signos de depresión, temor o sumisión ante quien cuida, y trabas para hablar con vecinos o familiares.
• Abandono hospitalario o institucional: personas con alta médica a las que nadie recoge porque sus familiares o tutores rehúsan hacerse cargo.
• Abuso económico asociado: movimientos bancarios sospechosos, apropiación de pensiones o subsidios, o control total de sus bienes sin su consentimiento libre.
Puedes leer: Gobierno publica para comentarios proyecto que modifica decreto sobre protesta social
Dónde pedir ayuda
Si usted conoce un caso de maltrato o abandono de una persona mayor de 60 años, existen rutas de atención. En una emergencia, la línea 123 permite activar una respuesta urgente y avisar a la Policía de la zona.
Para proteger a la víctima en el entorno familiar, las comisarías de familia pueden dictar medidas provisionales. En Bogotá funciona además la línea "Una llamada de vida", en los números 601 3808400 y 601 3808330.
La Secretaría Distrital de Integración Social atiende los reportes de vulnerabilidad en la capital. Las quejas sobre hogares geriátricos o centros de cuidado privados se tramitan por el portal Bogotá Te Escucha.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ofrece orientación y recibe denuncias en su línea gratuita nacional, 01 8000 91 80 80.