El Gobierno anunció nuevas disposiciones para regular el manejo de los escombros y otros residuos producidos por el terremoto del pasado 10 de agosto. La normativa busca evitar la contaminación ambiental, prevenir problemas sanitarios y garantizar que los materiales retirados de las zonas afectadas reciban un tratamiento adecuado.
Las medidas quedaron consignadas en una circular conjunta de los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Salud y Protección Social, Vivienda, Ciudad y Territorio, y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las orientaciones abarcan todas las etapas del proceso, desde la separación y recolección hasta el transporte y la disposición final de los desechos.
Uno de los principales requisitos es que los residuos de construcción y demolición se separen de la basura ordinaria y se clasifiquen según sus características. Su disposición queda prohibida en ríos, humedales, cauces, rondas hídricas, vías, lotes y rellenos sanitarios, así como en cualquier otro espacio que no esté autorizado para recibirlos.
El viceministro de Políticas y Normalización Ambiental, Gustavo Guerrero, explicó que la coordinación entre las autoridades busca prevenir la proliferación de vectores, posibles brotes epidemiológicos y nuevas afectaciones a los ecosistemas.
Registro obligatorio para el traslado de escombros
La circular establece que cada movimiento de estos materiales deberá quedar documentado, desde el lugar de origen hasta el sitio de destino. Los registros deberán incluir las cantidades transportadas, expresadas en unidades de peso, para facilitar el seguimiento y la vigilancia por parte de las autoridades.
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Cuando los centros de recepción y las instalaciones autorizadas no tengan capacidad suficiente para atender el volumen de residuos, podrán habilitarse, de forma excepcional y temporal, espacios para su almacenamiento transitorio. Estos puntos deberán tener un responsable identificado, límites de capacidad, mecanismos de control y un plan de cierre.
Con este sistema, las entidades buscan mejorar la trazabilidad de los escombros y reducir la posibilidad de que terminen abandonados en zonas residenciales, espacios públicos o áreas ambientalmente sensibles.
Residuos peligrosos y equipos electrónicos tendrán manejo especial
Las disposiciones también contemplan materiales que requieren precauciones adicionales por sus posibles efectos sobre la salud y el ambiente. Los residuos peligrosos y los aparatos eléctricos y electrónicos deberán separarse desde el lugar donde se producen y entregarse a gestores autorizados para su tratamiento.
En el caso de los materiales que puedan contener asbesto, la instrucción es no romperlos, cortarlos ni triturarlos, debido al riesgo asociado con la liberación de fibras. Estos desechos deberán manejarse bajo los protocolos establecidos para residuos peligrosos.
La regulación incluye, además, los residuos procedentes de la atención en salud. Los servicios médicos instalados temporalmente, incluidos los puntos extramurales e itinerantes, deberán cumplir las normas sanitarias vigentes, especialmente en el manejo de objetos cortopunzantes y en las condiciones de almacenamiento temporal.
Recolección prioritaria en albergues y zonas críticas
Para evitar la acumulación de basura en las comunidades afectadas, las empresas prestadoras del servicio de aseo deberán activar sus planes de emergencia y contingencia. También tendrán que ajustar las rutas y frecuencias de recolección según las necesidades de cada territorio y durante el tiempo que resulte necesario.
La atención deberá concentrarse inicialmente en asentamientos, albergues y lugares donde se acumulen grandes cantidades de residuos. También tendrán prioridad los centros de salud, las estaciones de bomberos y Policía, los organismos de socorro y las infraestructuras eléctricas y de comunicaciones.
Los prestadores del servicio deberán informar oportunamente a los usuarios sobre cualquier modificación en los recorridos o en los horarios de recolección.
Prohíben redistribuir alimentos que no sean aptos para el consumo
Otro de los puntos incluidos en la circular está relacionado con la seguridad alimentaria. Los productos que no reúnan las condiciones necesarias para el consumo humano no podrán donarse ni redistribuirse entre la población afectada.
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La medida pretende impedir que alimentos deteriorados o que representen un riesgo sanitario vuelvan a circular durante las labores de asistencia y recuperación posteriores al terremoto.
Las disposiciones se aplicarán en los departamentos incluidos en la declaratoria de desastre nacional. Su implementación estará a cargo de las autoridades competentes, los generadores de residuos, los gestores autorizados y los demás actores involucrados en la cadena de manejo.