"Si Colombia sigue con indisciplina no se descarta nueva cuarentena": infectólogo


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Canal Institucional habló con el reconocido infectólogo Guillermo Prada Trujillo, quien advierte que no se puede descartar una nueva cuarentena y posiblemente la pandemia vaya hasta 2022.

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La primera guerra mundial fue el vector de la pandemia más devastadora para la humanidad, hasta ahora conocida. La histórica gripe española, tuvo su origen en una base militar en Estados Unidos, específicamente en Fort Riley, Kansas, cuando un soldado se presentó a la enfermería con varios síntomas, entre ellos la fiebre.

Bastaron pocos días para que, en ese marzo de 1918, más de 500 uniformados mostraran un cuadro de salud similar. El virus desembarcó en Francia cuando llegaron las aliadas tropas norteamericanas para continuar la ofensiva contra Alemania. Estaba por terminar la primera guerra mundial, pero se había abierto la puerta a uno de los sucesos más letales de la historia, cuyo culpable era microscópico.

Por décadas, hemos conocido esa pandemia relacionada con España, pero realmente se debe a la censura que existía por la guerra. La cantidad de soldados enfermos no trascendía hasta los periódicos, porque cada tropa consideraba que esos extraños malestares podrían darles ventaja en los enfrentamientos y por eso lo mantenían en secreto.

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Sin embargo, España no tenía ningún tipo de reprensión y sus medios escritos se enfocaron en la cantidad de enfermos y muertos que se registraban diariamente en su país, lo cual empezó a darle la vuelta al mundo, razón por la que injustamente esa gripe ganó ese gentilicio.

Los datos de aquella dolencia que al final cobró más vidas que las dos guerras mundiales juntas, demuestran que, en pandemias, por lo general los segundos picos son los más graves. En 1918, la muerte se desató por la combinación de ese virus desconocido con las temporadas de invierno.

Bajo esta referencia histórica, el destacado y experimentado infectólogo, Guillermo Prada Trujillo, sostiene que no es de extrañar que esta segunda oleada del COVID-19 que el mundo ya está experimentando, pueda ser más grave que la primera, teniendo en cuenta que este es “el peor virus que haya visto en sus 36 años como especialista en agentes infecciosos”.

Una segunda y hasta tercera ola más grave

“En Europa, el tiempo frío hace que la gente se resguarde, sin embargo, vienen las festividades donde las familias están juntas, como el día de acción de gracias en Estados Unidos y las fiestas de navidad y año nuevo. Yo creo que todo eso va a ayudar a que haya un pico muy muy importante en el hemisferio norte, particularmente en esas dos regiones”, manifiesta el doctor Prada.

Explica que actualmente China está teniendo un control exitoso de la enfermedad, porque se toman en serio todos los protocolos de bioseguridad, que, a su juicio, no son respetados de igual manera en otras partes del mundo. “Si hay un brote en la Casa Blanca, que podemos esperar de otros lugares”, indica.

Mientras existan casos y no haya inmunidad, se van a presentar varios rebrotes porque estamos frente a un virus muy infectante. Esto sumado a que la gente no respeta las normas de aislamiento ni prevención, es lo que argumenta el reconocido médico.

 

“A eso hay que añadirle que estamos en época de influenza. Todos los años mueren solo en Estados Unidos entre 40 y 70 mil personas al año por este virus. Para la influenza hay vacuna, sin embargo, la tasa de vacunación en ese país no llega al 40% y ese es uno de los temores que tenemos cuando aparezca la vacuna contra el COVID-19, porque hay personas que ya han dicho de manera manifiesta que no se piensan vacunar”.

El experto asegura que, si no es posible vacunar a por lo menos el 70% de la población, no se va a lograr la esperada inmunidad de rebaño. Aquí aprovecha para hacer claridad sobre ese concepto, que no significa simplemente dejar que la gente se infecte para adquirir anticuerpos, porque eso puede costar millones y millones de vidas. Se trata de controlar la expansión del virus con apoyo científico.

Por eso, no duda en afirmar que la situación en Colombia no será diferente a lo que está mostrando Europa, con cifras de contagios y muertes diarias, incluso mayores a las de los primeros registros de febrero de 2020, debido a una característica nacional: la indisciplina.

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“Nuestra manera de ser no ayuda, porque somos indisciplinados. Un tapabocas brinda máximo el 65% de protección. Pero la gente se pone el tapabocas mal y además se hablan unos encima de otros. Casi que más importante que el tapabocas, es el distanciamiento. Decimos que dos metros, pero yo diría que distanciamiento de cuatro y seis metros, porque se ha demostrado que el virus puede transportarse en el viento”.

El infectólogo advierte que “mientras no seamos responsables, no vamos a lograr contener esta pandemia. Esto va para lejos. Ahora que abrieron la economía, están mirando la cosa como si esto ya hubiera pasado. Leí un artículo de prensa que decía: ‘lo que nos dejó la pandemia’ y yo pensé, pero cómo si esto apenas está empezando”.

Asegura que “posiblemente en 2022 todavía tengamos que usar tapabocas y mantener distanciamiento. No esperemos que la vacuna llegue a Colombia de manera rápida. Si tenemos suerte, a mediados de 2021 vamos a tenerla en los Estados Unidos y mientras vacunamos a millones de personas, nos vamos a demorar”.

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Sin embargo, su análisis basado en su experiencia no es del todo pesimista, pues contrario a otras voces, Prada explica que no necesariamente toda la humanidad se va a infectar con este nuevo coronavirus. Dice que, si una persona se aísla por prevención, usa el tapabocas y es limpia, no tiene por qué contagiarse.

En ese sentido, presenta una hipótesis que han venido estudiando con otros expertos. “La severidad de la enfermedad puede depender del tamaño del inóculo. El inóculo es el microorganismo que se transfiere provocando la infección.

En la eventualidad de que haya contagio, el uso del tapabocas restringiría la cantidad y tamaño del virus, los malestares serían mínimos, pero así ya tendríamos inmunidad. Si la cantidad de virus es pequeña, los síntomas también lo serán”.

El sustento histórico para esta hipótesis fue la etapa previa a la obtención de la vacuna contra la viruela, enfermedad sumamente letal en su momento. “A alguien se le ocurrió que, si uno puncionaba una vejiga que sale de la viruela y se hacía con esa secreción pinchacitos en la piel, eso estimulaba el sistema de defensas y evidentemente funcionó”, describe.

Esperanza en la tecnología científica

El especialista es muy optimista frente al desarrollo de por lo menos seis posibles vacunas que científicos y diferentes universidades están desarrollando en todo el mundo, porque la tecnología que se está implementando es muy novedosa y podría ganar la batalla contra el virus de una manera más efectiva.

“En este momento hay técnicas de biología molecular que permiten sintetizar la parte del virus que a uno le interesa, que en el caso del coronavirus es la espícula, que es esa punta de la corona que permite que el virus entre a la célula humana y se reproduzca”.

La ingeniería genética está diseñando esa espícula para que ingrese al organismo por medio de una nanopartícula, que corresponde a la millonésima parte de un milímetro y con eso bastaría para que se generen anticuerpos. Otras vacunas se basan en el virus atenuado y otras se están haciendo para que el transportador sea un adenovirus, que no comprometa la salud del paciente”.

Sostiene que “Donald Trump está vivo, no solamente por el antiviral Remdesivir, que no ha dado muy buenos resultados, sino por los anticuerpos monoclonales”. Se trata de un proceso en el que escogen los mejores anticuerpos contra esa espícula y los clonan. Una vez los tienen multiplicados, se le administran al paciente.

Esta posibilidad también es una esperanza contra el virus, pero es muy costosa. Sin embargo, hasta el momento se ha evidenciado que este tipo de clonación de anticuerpos tiene utilidad, no solamente en personas sospechosas de contener el virus, sino en quien está comenzando la enfermedad y en aquellos que ya la tienen.

El doctor del SIDA desmiente conspiraciones

Prada cuenta que se convirtió por casualidad, en el doctor del Sida en Colombia en la década de los 80. Cuando viajó a Estados Unidos para especializarse en enfermedades infecciosas, apareció el VIH. “En esa época también empezaron a aparecer teorías conspirativas sobre el supuesto desarrollo de ese virus en un laboratorio con científicos locos para hacerle daño a la humanidad, pero nada más alejado de la realidad”.

Entonces ¿cuál es la verdad? ¿Por qué aparecen estos virus?

La respuesta del doctor Prada es sencilla: “En la medida en que los seres humanos hemos ido invadiendo el hábitat de los animales silvestres, nos hemos puesto en contacto con sus bichos. Dejemos a los animales quietos”.

Con el virus del sida pasó así. Las comunidades indígenas en el África empezaron a casar, despresar, consumir y por supuesto tocar la sangre de cierto tipo de primates y así se dio esta zoonosis”. La zoonosis, es el proceso en el que la enfermedad se transmite de animal a humano.

Diferentes estudios han evidenciado la similitud del VIH con inmunodeficiencias que contraen chimpancés y gorilas, siendo todavía motivo de investigación sobre cómo se contagian, ya que algunas de estas especies son herbívoras.

Por esta inquietud de fastidiar la naturaleza salvaje, “ya se prevé que habrá más pandemias con más virus y microorganismos que no conocemos. El Ébola también fue por invadir el hábitat de los animales en el áfrica”, señala el doctor Prada.

El miserable COVID-19

“Soy el infectólogo más viejo de este país y este es el peor virus que haya visto en 36 años. Nunca había visto un microorganismo tan increíblemente agresivo. Todo el mundo lo mira como una neumonía, pero no. Desde luego la produce, pero este virus se mete en los vasos sanguíneos”.

Detalla que el organismo humano tiene millones de células que pueden ser receptoras del coronavirus y se encuentran en ojos, nariz, boca, garganta, bronquios, pulmones. Mientras el virus ingresa en estas células y llega al pulmón generando una posible neumonía, al mismo tiempo se está metiendo en los vasos sanguíneos.

“Resulta que lo que tapiza los vasos sanguíneos está lleno de receptores y por eso este COVID-19 puede afectar desde el cerebro hasta los pies. Por eso es un virus tan maligno, porque no solamente produce neumonía, sino que ataca el corazón y produce miocarditis, daña el hígado, los intestinos, genera trombosis cerebral”.

Es lo más miserable que yo haya conocido en mi existencia como infectólogo. Se han demostrado infartos en el intestino por culpa del virus. Daña los riñones, activa el sistema de la coagulación y así es como se desatan infartos por todas partes. Produce embolias pulmonares, obstruye vasos sanguíneos”, dice con severidad.

Explica que casi el 40% de pacientes son asintomáticos y “eso es peligroso porque como se sienten bien, violan todas las normas de bioseguridad”. Otro 40% tiene enfermedad moderada. El 20% tiene enfermedad severa y de esos, el 5% muere. Aunque el 15% puede salir adelante, podrán tener secuelas muy graves.

“Hay gente que queda dependiente de oxígeno. Así ha pasado con algunos primeros pacientes. Otros pueden quedar con falla cardiaca de por vida y si afecta al cerebro, pueden presentar algún compromiso en la movilidad o a nivel cognitivo. Puede quedar una falla renal. Esta enfermedad es muy grave”.

“Y tenemos la osadía de decir: ‘pero apenas muere el 5%. Pero no. Es gente que no tendría por qué morir, tenían derecho a una vida más larga. Es un terrible virus que causa daños graves en la salud, las finanzas del estado y la economía particular”, expresa el infectólogo.

¿Navidad en cuarentena?

El doctor Guillermo Prada Trujillo opina que en general el gobierno ha cumplido una buena labor para tratar de proteger a los ciudadanos, tomando todas las medidas que científicamente se han sugerido. El problema está en la indisciplina de la gente.

“Si queremos evitar que nuestros seres queridos mueran, debemos seguir las normas. ¿Cómo es eso que sigue habiendo fiestas y reuniones familiares de más de cinco personas? No se toquen la cara con las manos y menos cuando tienen el tapabocas puesto. Este puede estar lleno de virus por delante y uno tocándolo y luego pasándose las manos por la cara…”

Declara que “si seguimos como vamos, pensando que la pandemia quedó atrás, no sería raro que el gobierno no tenga más remedio que encerrarnos a todos otra vez en las casas, con los perjuicios gravísimos que esto trae para la economía”

Saludar de venia

Quienes tienen la fortuna de conocer personalmente al distinguido doctor Prada, saben que desde hace más de 30 años no saluda de mano a nadie. Y no por alguna soberbia escondida. No. Lo hace para cuidarse.

“Soy asmático y a los asmáticos cuando nos da gripa nos ponemos malísimos. Desde hace muchos años, saludo de venia. Siempre estoy a más de dos metros de distancia cuando hablo con alguien y me lavo las manos en cada momento. El cuentico de saludar con el codo me parece de lo más ridículo y riesgoso. Saludémonos de venia, que entre otras cosas es más respetuoso”, asegura.

“A la gente le parece esto un chiste, pero cuando nos da, nos da”.

¿Quién es Guillermo Prada Trujillo?

Es un bumangués graduado de medicina de la Universidad Javeriana, con una especialización en medicina interna de la Universidad del Rosario. Fue becado en Argentina y Japón para estudiar temas relacionados con infectología y parasitología. Viajó a Maryland, Estados Unidos, en 1980 para especializarse en Infectología.

Allí estudió a varios pacientes con fiebre tifoidea y conoció los primeros casos de Sida en 1981. A su regreso a Colombia, la Fundación Santafé le propuso crear el servicio de infectología de esa institución y allí atendieron a los primeros pacientes con VIH en Colombia.

Es fundador de la Asociación Colombiana de Infectología y ha sido presidente de la Asociación Panamericana de esta especialidad. También ha sido designado como médico personal de presidentes de la República.

Ha sido editor de dos libros: SIDA: Complicaciones Infecciosas y Tumorales, e Inhibidores de Beta-lactamasas. Ha publicado alrededor de noventa artículos y revistas.

Toda una autoridad que concedió tiempo a Canal Institucional, en medio de su apretada agenda como médico, que, entre otros detalles, hace que tenga que leer en la noche y acostarse a dormir cuando el reloj marca las tres de la mañana.

DIANA CAROLINA FAGUA