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“A mí me sacaron la coca del corazón”: productor de cacao

Imagen de Ángela Quintero Rivera

Elmer es uno de los campesinos que antes cultivaron coca en las veredas antioqueñas. Ahora, sale adelante gracias al cultivo de cacao.

Valdivia es un municipio ubicado al norte del departamento de Antioquia. Allí, en la vereda La Paulina, Elmer Yohan Zapata ve cómo, poco a poco, sus sueños se hacen realidad; luego de tomar la decisión de dejar atrás los cultivos ilícitos.

 

Él, como muchos de los habitantes de las veredas de Antioquia, empezó a trabajar en esta actividad desde que era niño. “Cuando tenía 10 años empecé a dedicarme a la actividad de la coca, ayudándole en el laboratorio al que procesaba la hoja, me gustaba mucho eso. Dejé el estudio a un lado, porque veía que el mejor futuro estaba en la coca”, recuerda.

 

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Desde los años 60, los antioqueños han vivido intensas épocas de violencia, a causa del narcotráfico y el surgimiento de diferentes frentes de las Farc, el ELN y bandas criminales. Antioquia encabezó la lista de los departamentos con mayor número de homicidios entre 1990 y 2003.(Ver informe ‘Diagnóstico Departamental’ de la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR).

 

Niños y adolescentes crecieron en ambientes violentos y Elmer no fue ajeno a esta situación. “Aquí en la zona siempre se ha manejado una cultura de la ilegalidad, desde que yo tengo uso de razón. Mi sueño era escalar un poquito más, volverme narco. Tenía como ejemplo a Pablo Escobar”, dice.

 

Este joven cuenta que, semanalmente, la comunidad podía contar entre diez y quince muertos; personas que no superaban los 23 años de edad y cuyos cuerpos se veían bajar entre los ríos aledaños.

 

“A mí me lograron sacar la coca del corazón, yo ya no siembro más coca”

 

Un día, Elmer tuvo la iniciativa de dejar el negocio de la coca y empezar una nueva vida, fuera de los cultivos ilícitos; al entender que el dinero recibido por los pequeños cultivadores de la hoja era muy poco y la gran parte se la llevaban los narcotraficantes y grupos armados. “Yo abrí los ojos y pensé que no podía seguir alimentando a los grupos que se aprovechaban de nosotros”, expresa.

 

De esta manera, y con ayuda del Estado, este joven empezó una nueva vida cultivando cacao, un fruto que le cambió la vida.

Para Elmer, haber dejado la coca y reemplazarla por cacao representa no solo un futuro en la legalidad, sino su tranquilidad para toda la vida. “Yo ya no estoy atemorizado de que vaya a llegar algún grupo a intimidar o cobrar extorsiones, o que la Fuerza Pública llegue a encarcelarnos”, reflexiona.

 

Por medio de la empresa Chocolate Colombia, una organización que agremia a ocho asociaciones de los departamentos de Antioquia y Córdoba y la región del Nudo de Paramillo, los productores de esta zona empezaron a exportar el grano y, en sus primeras tres exportaciones, lograron enviar 50 toneladas de cacao a Europa.

 

Ellos esperan seguir expandiendo su negocio y poder llegar a más países con el cacao que siembran, en donde alguna vez creció la hoja de coca.