“Sí podemos vivir en paz con la comunidad”: excombatiente


Holman Medina es uno de los excombatientes de las Farc que decidieron reincorporarse a la vida civil. 

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El departamento del Huila, sufrió durante años, al igual que otros territorios del país, la crudeza del conflicto armado que azotó a Colombia durante más de cincuenta años.

 

Según el diario El Tiempo y la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, el Huila registra 189.309 víctimas del conflicto, que han sufrido, entre otros, delitos como el desplazamiento forzado, homicidio y desaparición forzada.

 

De Campoalegre, uno de los municipios ubicados en el centro del departamento, huyó por necesidad Holman Medina; quien integró durante más de una década las filas de las Farc. “Me fui buscando un grupo armado, pero en ese entonces era por necesidad, eramos cuatro hermanos y estudiábamos en diferentes jornadas. Yo estaba en la mañana y salía corriendo para darle los zapatos a mi hermano, porque no teníamos sino un par”, recuerda.

 

Holman cuenta que durante doce años trabajó para las Farc, en las milicias y, posteriormente, en las filas. Recuerda que participó en las primeras tomas guerrilleras a los municipios de Algeciras y Rivera; le prestó seguridad a uno de los líderes de este grupo guerrillero, Alfonso Cano y finalmente, logró estar al mando de un amplio grupo combatientes.

 

Estando allí, conoció a la mujer que se convertiría en su esposa y con quien logró tener una hija. Formar una familia, motivó a Holman a dar un paso hacia una nueva vida y dejar atrás las armas. “Me fui con los 25 hombres que tenía, sabiendo que los altos mandos ya habían dado la orden de acabar con nosotros. No querían que llegáramos y caminamos tres días, día y noche. Llegamos y recibimos atención médica, alimentación y vestido”, dice.

 

Conmovido y entre lágrimas, Holman rememora una de las anécdotas más difíciles de su paso por la guerrilla. “El recuerdo más grande que me queda y el fantasma que me persigue, es haber desaparecido a una persona. Sus últimas palabras fueron “entréguele los restos a mis hijos”. Se ejecuta a esa persona y con el tiempo, se van a buscar sus restos y no se encuentran. No los he encontrado para poder cumplir la promesa. Es doloroso, es duro ver ese fantasma en la noche, es duro ver que mis hijos crecen con sus padres, pero otros han crecido sin los suyos”.

 

“Sí podemos vivir en paz con la comunidad pero si hablamos, si conversamos y si nos perdonamos nosotros primero, para poder perdonar a otra persona”

 

Tiempo después, Holman tuvo la oportunidad de encontrarse cara a cara con la hija de esta persona, quien a pesar del dolor que sufrió por la pérdida de su madre, decidió perdonarlo.

 

Ahora, Holman trabaja en su municipio con víctimas y victimarios del conflicto armado en la construcción de espacios de paz en Campoalegre. Él está seguro de que la sociedad le está brindando una nueva oportunidad a la que quiere responder liderando procesos de paz y reconciliación en el departamento del Huila.

 

 

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