Día del trabajo

Día del trabajo: los héroes anónimos de la pandemia


Conoce las historias de cinco colombianos cuyos trabajos también han sido fundamentales en pandemia

¿Te has puesto a pensar en aquellas personas que te han dado la mano en estos tiempos tan difíciles? En este Día del Trabajo, Canal Institucional resalta esas labores que han sido vitales y pocos han reconocido su gran valor para la sociedad, durante este año de pandemia.

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Desde marzo de 2020 el llamado para Colombia y el mundo ha sido el de confinarse mientras resultas soluciones que permitan retomar la normalidad en medio de una pandemia inesperada.

Tener el privilegio y hasta lujo de poder quedarse en casa mientras se goza de una remuneración por un trabajo realizado, es un hecho que debería activar la gratitud hacía la vida y la empatía por aquellos que no pueden hacerlo.

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Hay trabajos, que, si no existieran, habrían hecho del confinamiento un ejercicio aún más difícil, pues…
¿quién podría llevar un medicamento hasta la puerta?
¿quién podría trasladarme de un lugar a otro sin tener contacto con otros pasajeros?
¿quién vendería lo que la familia va a desayunar al día siguiente?
¿quién haría que el hogar, oficina, hospital y empresa esté siempre impecable y libre de virus?
¿quién vigilaría el lugar dónde vivo, mientras duermo?

¡Gracias, héroes anónimos de la pandemia!

 

Foto genérica servicio aseo - Pexels
Foto genérica servicio aseo - Pexels

La lucha de una mamá no tiene límites y Luz Marina Lozano de Prada es ejemplo de ello, pues a sus 62 años, es la encargada de que una empresa de tapabocas brille por su limpieza y pulcritud, lo que le permite seguir siendo el soporte de su hijo de 42 años, que tiene discapacidad cognitiva.

Lleva 3 años en esta empresa y en total 10 en todo lo relacionado a servicios generales. En medio de la pandemia, las personas encargadas de los servicios generales de las empresas y hospitales se han vuelto fundamentales, aunque en ocasiones no se les dé el reconocimiento que merecen.

Marina sabe que lo que hace, lo hace bien, pues afirma que su deber es velar para que “ningún mugre se vaya a colar” entre los productos que protegerán a cientos de personas.

“Yo también combato la pandemia, armada con escoba y plumero en mano. Muchos no se dan cuenta de la importancia que puede tener el hacer aseo a diario, por eso las personas que nos dedicamos a esto rara vez tenemos un pago justo”, concluye.

Por: Erika Pulido Prada.

 


Edwin Ramírez - Taxista
Edwin Ramírez - Taxista



Edwin Jair Ramírez Cruz, tolimense de 32 años, se estrenó como papá de una hermosa niña hace apenas 7 meses y desde 2014 trabaja como taxista en Bogotá.

Mientras recuerda su tierra natal , Dolores, dice: “Yo amo mi profesión, amo Bogotá y amo servir a la gente. En esta profesión tenemos que tener pañuelos para todo el mundo. Es un trabajo muy bonito porque escucho las historias de abuelitos, jóvenes y niños”.

A Edwin dice le apasiona tanto ser taxista que expone su vida día a día con tal de que las personas cuenten con un medio seguro para transportarse.

“Después de los médicos, los taxistas, los conductores, somos los más expuestos a contagiarnos. Ojalá las personas no nos olviden y vean en nosotros, más que a un conductor, a una persona que tiene familia y que también está sacrificando su vida por una causa".

Por: Silvia Santamaría Ortiz.

 


Beatríz Patiño
Beatriz Patiño - Dueña de Minimercado

Beatriz Patiño Guzmán, es madre de tres hijos, emprendedora y dueña de un minimercado en el barrio Rionegro de Bogotá. “La pandemia nos ha afectado a todos. Al inicio de todo esto, las ventas bajaron, la gente no salía por el miedo al contagio y, aun así, nosotros seguíamos trabajando y exponiéndonos para mantener el negocio abastecido y que nuestros clientes pudieran en una sola salida encontrar lo que requerían. Hay mucha gente que no valora esos esfuerzos”, expresa.

Confiesa que “a veces todo esto cansa. Es muy verraco que los clientes saben que cerramos, por ejemplo, a las 10 p.m. y quieran que a las 10:05 sigamos atendiendo, se enojan y otros no se cuidan".

Esta mujer cuenta que el virus ya “visitó a su familia” y por eso sabe lo duro qué es.

“El hecho de tener un negocio y estar detrás de un mostrador, no quiere decir que uno no se exponga o que esté en la obligación de atender a las personas que no se protegen, esto es un trabajo de todos, pero la mayoría no lo hace”, expresa.

Por: María Elena Ramírez Ospina.

 


vigilancia
Imagen genérica vigilancia privada


“Pedimos que la gente sea muy consciente, los que vienen acá al conjunto. No falta quien olvide el tapabocas, estamos muy pendientes de eso. Hay unas personas que se molestan y no nos hacen caso cuando pedimos que respeten las medidas, pero aquí debemos cuidarnos todos para que la pandemia no llegue al conjunto”.

Este es el llamado de Jorge Eliécer Ríos Henao, un risaraldense que desde hace cinco años trabaja como vigilante y en 2019 llegó a cumplir su labor a un conjunto residencial en Bogotá. Tiene dos hijos y por eso su preocupación: porque además de proteger el lugar donde trabaja, él también quiere estar a salvo para su familia.

A Jorge Eliecer Ríos y a cientos de personas que trabajan como vigilantes les llegó una labor adicional, tal vez la más importante: evitar que el virus llegue a conjuntos residenciales e inmuebles que cuidan.

Jorge siente el temor natural por no tener la oportunidad de trabajar desde casa, razón por la que debe desplazarse en horas pico, con las calles llenas de gente. Por eso, quiere que su trabajo se valore por medio del cuidado de los residentes y visitantes. Él se protege contra el virus y pide que todos sigan su ejemplo.

Por: Juan David Cortés Lizarazo.

 


delivery
Imagen genérica domicilios - Pexels

Oswaldo Aguilar lleva con orgullo su nacionalidad, pues es uno de los muchos venezolanos que trabajan de sol a sombra en Colombia, para poder llevar el sustento diario a su familia.

Llegó a Bogotá en 2019 y desde entonces recorre la ciudad en su bicicleta, llevando decenas de domicilios de domingo a domingo, no solo por medio de una de las empresas más reconocidas del gremio, sino también como afiliado a otras aplicaciones y restaurantes, porque así lo obliga la pandemia que hizo que los pedidos bajaran a pesar de que la gente está en casa.

“Si yo me hago más de 35 mil pesos al día, ya es ganancia. Ya con eso tengo para llevar el diario a la casa y está bien. La verdad, en este año de pandemia, solo he descansado cuatro días, cuando me quitaron una muela, de resto ha sido diario, 24, 31 de diciembre, primero de enero… siempre”, cuenta Oswaldo.

Muestra con orgullo las fotos con sus hijos y nietos, tiene una hermana en Estados Unidos que le dice papá y lo ama y eso es lo que le llena el corazón mientras afronta “esas lluvias de Bogotá”, al tiempo que le permite a muchas personas evitar esa salida, llevando hasta la puerta de su casa lo que necesitan.

Por: Carolina Fagua Torres.

 


REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL