Tragedia de Armero: Colombia recuerda a las víctimas de la catástrofe


Foto: Colprensa.

Hoy hace 35 años el volcán nevado del Ruiz borró del mapa al municipio de Armero.
 

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Colombia recuerda el 13 de noviembre de 1985 como el día de la tragedia de Armero, que cobró la vida de cerca de 25 mil personas, entre ellos varios niños.

El Nevado del Ruiz despertó cuando casi todos dormían, “fue cuando la señora Lidia de Castro llegó ella y golpeó, nosotros estamos dormidos, golpeó duro y dijo ‘señora Flor, se vino Lagunilla’, ya no había luz”, relató Flor Vargas, sobreviviente de Armero.

 “Cuando vimos esa oleada grande, negra, que bajaba, el suelo temblaba y todo se venía al suelo y ahí fue cuando nos arrastró”, contó Gladys Primo, también sobreviviente.

Imágenes y testimonios de la tragedia de Armero

Y no sólo era el río Lagunilla el que se había venido encima en la tragedia de Armero, sino que era una bola hirviente de lava, agua y barro la que bajaba con fuerza arrasando todo lo que encontraba a su paso.

“Cuando de pronto llegó y eso parecía un monstruo. Abrió las compuertas de la casa, y ya ahí, nos envolvió como dos paredes que lo aprietan a uno”, recordó doña Flor.

Ya eran más de las 11:30 de la noche del miércoles 13 de noviembre de 1985. Lo que era una población pujante en el departamento del Tolima, quedó en minutos convertida en una alfombra de lodo.

“El pueblo quedó todo como un cementerio santo”, afirmó Gladys.

Las escenas que dejó la tragedia de Armero simulaban una película de terror. Cuerpos embadurnados de barro deambulaban buscando ayuda.

“Con el lodo no se reconocía a la gente, salíamos todos desnudos como nos mandó mi DIos”, recordó Gladys.

Los medios de comunicación ya alertaban de lo sucedido, había sido una tragedia anunciada y el volcán alertaba de su furia escupiendo ceniza.

Buscando sobrevivientes y víctimas, los organismos de socorro se encontraron con Omaira, la niña que se convertiría, tristemente, en el símbolo de la tragedia

“Cuando salga me tomen con la cámara, que salga yo triunfante”, afirmó la pequeña a todo el país.

Don Gustavo Lastra Lastra, rescatista de la Defensa Civil, quien se le dedicó día y noche intentando salvarla, recordó con dolor esos momentos de angustia: “Lo cierto es que se dio lo que teníamos, se puso el empeño, el alma”, afirmó.

Fueron cuatro días de agonía de la pequeña Omaira a la que el agua y el lodo terminaron llevándosela.

“Muchas de las personas que estuvimos ahí estamos sintiendo en este momento lo mismo, que está pasando por mi cabeza, mi corazón, mi alma”, dijo entre lágrimas don Gustavo.

Pero mientras el país lloraba la partida de Omaira, a doña Flor y a doña Gladys las unía la misma tragedia y la misma historia pues juntas perdieron esposos e hijos.

Ahora, después de 35 años de la tragedia de Armero, las une la misma causa y la misma fe que es la de encontrar a sus hijos pues ellas creen que no murieron sino que se los llevaron.

“Yo guardo la esperanza de que mis hijos, todos, algún día, estén donde se encuentren, que yo los estaré esperando con los brazos abiertos, pero la esperanza mía es que ellos estén vivos”.

Con la bendición del papa Juan Pablo II, Armero fue declarado campo santo y bajo sus entrañas quedaron sepultadas más de 25 mil vidas.

REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL