¿Alguien quiere pensar en los niños... en la 'nueva normalidad'?


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Para cada familia ha sido un reto experimentar el confinamiento, tratando de mantener la mejor actitud posible. En muchos casos ha sido una oportunidad de reencuentro y de dedicación entre padres e hijos; esto sin desconocer que la violencia intrafamiliar también ha quedado expuesta como una pandemia silenciosa que habita en muchas casas colombianas.

Viendo estos posibles escenarios familiares, Annie de Acevedo, psicóloga colombiana experta en bienestar emocional infantil, temas de crianza y familia, nos ayuda a comprender la manera como los niños han asumido estas cuarentenas en casa y cómo debemos ayudarlos para que adopten las correspondientes medidas de bioseguridad con sentido responsable, ante la nueva fase que se avecina.

Lo que se siente estar en casa, según la edad

No es lo mismo convivir en una cuarentena con un bebé, un niño de 8 años, o un hijo adolescente de 14. Según nos explica Annie de Acevedo, los menores entre 0 y 4 años, en la mayoría de los casos, han sentido mayor atención y han podido tener más momento de juego con sus padres. Para aquellos que están en edad escolar, entre 4 y 9 años, la situación empieza a variar porque extrañan a sus compañeros de clase, se preguntan por qué no pueden salir y se sienten aburridos en varios momentos del día, pese a tener más compañía en casa.

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Annie de Acevedo, considera que los adolescentes son quienes más han sufrido este confinamiento por la necesidad de socializar e interactuar en diferentes espacios. La distracción virtual es prioridad, pero no por colegio y universidad, sino por mantener contacto con su grupo social y evadir información sobre la pandemia. La depresión ha llegado a varios hogares y con padres en teletrabajo, el diálogo y la franqueza se van aplazando por el cansancio mental.

"En bebés, hemos sentido que en varios casos hay retroceso en su desarrollo. Los bebés no solamente necesitan escuchar hablar sino ver el movimiento de la boca y he visto pacientes que han frenado el lenguaje. El uso de las mascarillas tiene que ver. El niño es una esponja, percibe la atención, la ansiedad, el miedo y por eso se altera, porque el cerebro es emocional y solo aprende cuando está emocionalmente despejado", resalta la doctora Annie.

¿Estamos listos para colegios presenciales?

En esta charla con la psicóloga de Acevedo, quién tiene una experiencia de 36 años y es especialista en Neuropsicología y Neurolingüística educativa, nos comenta que una posibilidad que podrían evaluar los colegios es la alternancia: algunas jornadas presenciales y otras virtuales, siempre y cuando los papás estén de acuerdo.

No sería correcto exigir la presencia de los niños en los salones de clase, si los papás están llenos de temor, porque esa sensación se transmite a los pequeños, se bajan las defensas y entramos en un panorama que hemos estado evitando por semanas.

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"Los niños son sensoriales, necesitan el aire, el sol. Los colegios podrían establecer jornadas presenciales, de vez en cuando, estando todos bien protegidos y cumpliendo con el debido distanciamiento", agrega la doctora.
Repetir y repetir, es clave para que los niños aprendan a cuidarse.

Una recomendación que Annie nos comparte, es ver con los niños videotutoriales con sus personajes animados favoritos, donde se les invite a usar el tapabocas cuando decidamos salir de casa, e insistir en el lavado de manos.

"El niño aprende cuando el referente es él mismo. Acuérdate cómo te sentías cuando te enfermaste la última vez. No queremos que los abuelitos se enfermen o recuerda la película que vimos donde tal personaje se sentía mal, son cosas que podemos decirle para que capte mejor la información".

Annie, considera que los papás deben aprovechar este momento para enseñar valores como ser generosos, pensar en el otro, ser responsables. Añade que "aunque los papás sientan que se vuelven cansones con el tema, hay que repetirles mucho a los niños cómo hacer las cosas. Para que algo entre al cerebro, se debe repetir 21 veces".

Recomendaciones para la esperada salida

1. Hablar con la verdad. No poner nombre diferente al virus, sino explicar que es contagioso, peligroso y por eso la necesidad del cuidado.
2. Repetirles por qué y cómo debemos usar tapabocas, mantener manos limpias y distanciamiento.
3. Dar ejemplos concretos para que el menor entienda por qué debe cuidar su salud y la de los demás.
4. Aprovechar la naturaleza y espacios al aire libre cuando se salga con los niños, sin descuidar nunca su protección. Sol, pasto, viento, mascotas, correr, reír, son importantes para el desarrollo cognitivo.

DIANA CAROLINA FAGUA