#MeSientoRetro: La visita del Papa Francisco a Colombia


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Desde días antes de su llegada, los colombianos se prepararon para la visita del Papa Francisco, máximo jefe de la iglesia católica, que llegaría desde Roma, para compartir durante 5 días con los colombianos de diferentes ciudades.

En marzo del 2017 se confirmó la visita del Papa, para el mes de septiembre, con el fin de apoyar al país, luego de la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y la entonces guerrilla de las Farc.

Día 1

El Sumo Pontífice manifestó su alegría ante los pasos que daba nuestro país en torno a la construcción de paz y la reconciliación. Por esa razón, llegó al Aeropuerto Militar de Catam, el 6 de septiembre, con los brazos abiertos ante la calurosa bienvenida.

Tras bajarse del avión inició su maratónica agenda, que recorrería parte del país, en tan solo 5 días. Luego de saludar al entonces presidente Juan Manuel Santos y a su esposa, María Clemencia Rodríguez, abrazó a cada uno de los niños que llegaron a recibirlo, vestidos con suéteres blancos.

Posteriormente se subió al papamóvil, con el que inició su recorrido por la Avenida el Dorado en Bogotá, saludando a miles de feligreses que presenciaron su paso, saludando y enviando besos al aire.

Día 2

En la mañana del 7 de septiembre, frente al Palacio de Nariño, el Papa reiteró su principal mensaje: Colombia ha tomado el camino correcto al elegir la paz. En su mensaje afirmó que se deben acabar los odios e intereses particulares, para no perder los esfuerzos hechos en torno a la paz.

Luego de un caluroso recibimiento en la Plaza de Bolívar, por más de 22.000 jóvenes, el Papa recibió las llaves de Bogotá, hechas con la madera de una puerta de la antigua calle del Bronx, tallada por personas que habitaron en ese lugar, pero que habían decidido cambiar su vida.  

Tras visitar la Catedral Primada, y rezar a la Virgen de Chiquinquirá (patrona de Colombia), el Papa Francisco celebró una multitudinaria misa en el parque Simón Bolívar a la que asistió más de un millón de personas.

Día 3

El viernes 8 de septiembre, llegó una carta para el Papa, del exlíder de las Farc, Rodrigo Londoño (Timochenko), en la que pidió perdón por todo el daño causado, en la epoca de violencia de Colombia. Londoño aseguró que este grupo siempre estuvo motivado por un ‘sincero deseo de defender a los ciudadanos más pobres y excluidos de la nación’.

Sin embargo, reafirmó ante el Sumo Pontifice su renuncia al odio y la violencia, comprometiéndose a mantener sus acciones a pro de la paz.

Unas horas más tarde, el Papa Francisco voló a Villavicencio, reuniendo aproximadamente 6.000 personas que llenaron el Parque Las Malocas. Allí presidió el Encuentro de Reconciliación Nacional, donde escuchó testimonios personales de excombatientes de las FARC y supervivientes del conflicto colombiano. Hizo un llamado a los colombianos para transformar “el dolor en fuente de vida y resurrección” y aprender “la fuerza del perdón, la grandeza del amor”

“Es cierto que en este enorme campo que es Colombia todavía hay espacio para la cizaña. Ustedes estén atentos a los frutos, cuiden el trigo y no pierdan la paz por la cizaña”, afirmó.

 Día 4

Luego de un viaje por tierra, ya que la lluvia impidió ir en helicóptero, el Papa dio una misa en la ciudad de Medellín, a la que acudieron 1,3 millones de personas. En esta misa y demás reuniones en la capital de Antioquia, el Pontifice llamó a los creyentes a predicar el amor, y dejar de lado los odios.

Visitó a 300 niños de Hogares de San José, recordando que ellos serán el futuro de nuestro país, diciéndoles a sus cuidadores que “recuerden ver en ellos a Jesús y los acompañen en su peregrinación hacia Dios”

Día 5

En su último día de visita a Colombia, el Papa estuvo en la ciudad de Cartagena, donde bendijo la primera piedra de las casas para los habitantes de la obra Talitha Qum, que ayuda a las víctimas de la trata de personas, así como a la gente sin techo.

Mientras recorría el barrio San Francisco en papamóvil, el padre tuvo un pequeño accidente, cuando en un movimiento del vehículo lo hizo golpearse contra uno de los bordes de la cabina mientras saludaba a los feligreses del barrio San Francisco que corrían detrás del papamóvil.

Por esta razón, el Papa se despidió con un morado en su ojo y un corte en su ceja, entre música típica del folclor colombiano, dejando sembrada la semilla del amor, como principal aliado para mantener la paz.

REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL