¿Qué significado histórico tiene la caída de la estatua de Belalcázar?


Foto: Colprensa

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A través de redes sociales se dio a conocer el video en el que un grupo de indígenas misak, usando cuerdas, logran derribar una estatua del español Sebastián de Belalcázar, que estaba ubicada en el Morro de Tulcán en Popayán, en el departamento del Cauca.

Tras conocerse las imágenes, muchos usuarios en redes sociales celebraron la medida, mientras otros lo consideraron innecesario, llegando a calificarlo como un “acto de vandalismo”.

 

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Para contarnos un poco sobre el trasfondo de este hecho, en Canal Institucional nos acompaña el historiador Felipe Arias Escobar.

¿Quién fue Sebastián de Belalcázar

El español Sebastián de Belalcázar fue uno de los principales protagonistas de la Conquista española en el actual territorio colombiano.

Este hombre lideró la hueste que estableció la fundación europea de las ciudades de Quito, Pasto, Popayán y Cali, desde donde se dirigieron expediciones que permitieron la conquista de buena parte del Suroccidente y el occidente del país.

Su experiencia como "fundador de ciudades" fue, además, decisiva para asesorar a la hueste de Gonzalo Jiménez de Quesada, que posteriormente lograría la fundación de Santafé de Bogotá.

“Es decir, es un personaje esencial dentro de una historia que aún hoy está sometida a la controversia política, como lo es la Conquista, debido a sus secuelas políticas y culturales y al debate ético sobre la violencia que estuvo detrás de aquella empresa”, afirma Felipe Arias.

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¿Quiénes son los misak (pueblo indígena que derribó la estatua)?

Los misak, también conocidos como guambianos, son descendientes de algunas de las sociedades indígenas a las que Belalcázar se enfrentó, en el momento de establecer en su territorio la Gobernación de Popayán.

Es un pueblo cuya historia ha estado marcada por la resistencia, debido a los conflictos permanentes con las autoridades coloniales, su papel en la Guerra de Independencia (un cacique de ellos, Agustín Calambás, fue coronel de las tropas de Nariño) y muy especialmente su liderazgo en los movimientos agrarios del siglo XX (lucha en la que acompañaron a Quintín Lame, líder indígena del vecino pueblo nasa o paez)”, asegura el historiador.

El liderazgo misak para lograr el empoderamiento político de los pueblos indígenas fue fundamental para que Lorenzo Muelas llegara a la Constituyente en el año 1991, consiguiendo que la nueva Constitución Política reconociera la autonomía y los actuales espacios de participación política de los pueblos indígenas de Colombia.

¿Qué significado tiene la caída de esta estatua?

Este es un debate que no podemos ver en una sola dirección, ni buena ni mala”, opina Arias.

La estatua de Belalcázar es una obra de arte hecha por Victorio Macho, un pionero de la escultura contemporánea en Hispanoamérica (creador, también, del Belalcázar de Cali y el monumento a Rafael Uribe Uribe del Parque Simón Bolívar en Bogotá).

Pero más allá de su concepción como obra, algo muy distinto es el monumento y lo que representa: un conquistador emplazado sobre un antiguo asentamiento funerario indígena.

Este monumento representaba una visión enormemente excluyente del pasado, resaltando una de las dos caras, dentro de una sociedad con profundos conflictos étnicos y socioeconómicos.

El historiador considera que, con las actuales consideraciones sobre el arte y los monumentos, habría podido replantearse ese significado, llegando a una opción distinta “Hace rato que los museos o el patrimonio cultural dejaron de mirarse de formas elitistas, propagandistas o unilaterales”

Sin embargo, una acción como esa “es imposible sin dialogar con una comunidad que, por razones históricas válidas, considera ofensivo y violento ese monumento. Puede no gustarnos que hayan acudido al uso de la fuerza, pero sin antes haber establecido ese diálogo, me parece necio cuestionar ese gesto”.

Reacciones

Distintos líderes sociales han apoyado esta medida, mientras otros consideran que se hubiera podido optar por otro camino que no atentara contra la obra en sí.

Sin embargo, este final es el desenlace de años de inconformidad por una cara de la historia colombiana que no se ha terminado de escribir.

 

REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL