Mujeres en pandemia: más trabajo, menos salario


Las mujeres siguen sufriendo de desigualdad a nivel laboral, situación que se intensificó en la pandemia de la COVID - 19.

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La desigualdad laboral para las mujeres es un tema vigente en cualquier época de la vida, pero al que poco se le brindan soluciones. En esta época de pandemia ha tomado mayor relevancia porque las obligaciones se han multiplicado y el tiempo en casa contrario a significar descanso, ha incrementado la demanda en muchos frentes.

Sin embargo, el aumento de responsabilidades no se traduce en mayores oportunidades para devengar, así lo ha revelado el reciente estudio del Dane sobre Las Brechas de Género en el Mercado Laboral en Tiempos de covid-19, en el que por ejemplo se menciona que el 76% del valor del cuidado no remunerado al año, lo aportan las mujeres.

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Esto quiere decir que la mayor responsabilidad de brindar bienestar familiar sigue recayendo sobre la mujer, teniendo en cuenta factores como: bebés por cuidar, niños cumpliendo cuarentena con sus obligaciones escolares desde casa y adultos mayores que viven con la familia y necesitan más atención en esta época.

A esto se le suman las labores domésticas que crecieron por la presencia de integrantes de la familia todo el día en el hogar y no poder contar con una persona externa que apoye con esas tareas, precisamente por el aislamiento social. En el mejor de los casos, la mujer también continua con su empleo gracias al teletrabajo, pero en muchos otros son despedidas o sus ingresos disminuyen.

 “El Censo Nacional de 2019 muestra que 6.034.454 familias viven en pareja y lo más seguro es que sigan con la misma distribución de trabajos dentro del hogar, donde es la madre la que asume la carga de cuidado no remunerado en una mayor proporción”, indica el informe del Dane.

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 “Con colegios cerrados, las madres y padres solteros tendrán que ser quienes disminuyan sus horas de trabajo, lo que puede ser perjudicial para su desempeño en el mercado laboral. Preocupan las madres de clase media que no clasifican entre los puntajes de Sisben para recibir ayudas”.

Panorama de la desigualdad laboral

Varias mujeres que se sienten identificadas con este panorama, aceptaron compartir con Canal Institucional sus experiencias:

 “Tengo tres hijos, dos adolescentes y un bebé de cuatro años. Yo estaba trabajando en un callcenter y nos mandaron a trabajar a la casa por la pandemia, en principio turnos de cuatro horas pero después lo cambiaron a turno de 8 horas.

Ahí fue más difícil porque mi hijo pequeño no tenía jardín y él requiere mucha atención, siempre quiere estar jugando y que uno esté con él y eso pone el ambiente tenso porque uno necesita su espacio para trabajar.

Mis hijos adolescentes empezaron a descuidar el colegio y me tocó estar encima de ellos. Aparte hay que hacer las cosas de la casa, hay más desorden, hay más por cocinar por lo que todos estamos acá.

Con el tiempo, empezamos a mirar alternativas para independizarnos y emprender con mi esposo. Me tocó renunciar al callcenter para poderme enfocar en el empredimiento y porque la carga empezó a hacernos sentir mucho agotamiento”. Johanna Jimenez, 35 años, bachiller.

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 “Para mantener mis clientes, tuve que negociar mis honorarios a un valor inferior al precio real de mi trabajo porque no tengo toda la disponibilidad de tiempo ni el recurso humano suficiente para las labores que tengo que desempeñar.

Tengo una hija de 19 años que tiene diabetes tipo 1 que es una condición inmune y esto requiere de mucho soporte del cuidador. En estos 18 años mi desarrollo profesional se ha visto condicionado por esa responsabilidad.

Cuando mi hija tenía seis años quedé viuda y tuve que encargarme de todo. Tuve un segundo hijo y su papá fue ausente desde la gestación y al cumplir dos años me lo diagnostican con trastorno de espectro autista.

Desde entonces tenemos terapia de lunes a viernes, además de muchas citas médicas y controles con especialistas. La única cuidadora de ambos, soy yo. No tengo ayuda externa y tengo a cargo a mis papás. Evidentemente tengo sobre carga económica y de labores. A veces mi jornada laboral termina a las 2 de la mañana. La semana pasada perdí a un cliente porque mi capacidad humana ya no me da”. Liliana Anzola, 39 años, Contadora Pública.

Ambas mujeres coinciden en que la remuneración no compensa de manera justa todas las labores que están desempeñando diariamente y sienten que el Estado no soluciona de manera efectiva esta brecha social, cultural y económica en la que el género femenino no tiene las mismas oportunidades.

Muchas madres se vieron obligadas a renunciar durante este año y otras aceptaron la disminución del salario. Esto sin contar con los retos diarios como madres y educadoras.

Números reveladores sobre accidentalidad del trabajo en la población femenina

Canal Institucional también conversó con la presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad, Adriana Solano Luque, quien destacó que, si bien el informe del Dane se enfoca en la brecha de género y desigualdad laboral en Colombia, el país siempre ha estado en mora de entregar cifras puntuales sobre accidentalidad relacionada con el trabajo en la población femenina.

“A finales del mes de mayo se conoce un informe sobre la salud mental que reporta 1.600 consultas médicas de este tipo de las cuales el 60% fueron hechas por mujeres. Esto refleja que la sobrecarga que hemos visto no solo afecta la salud física sino la mental”, explica Solano.

Señala que la pandemia lo que ha hecho es sobreexponer condiciones que desde siempre han existido, como la desigualdad en salario teniendo en cuenta que por cada 100 pesos que el hombre recibe, la mujer devenga 88 pesos, incluso cuando la información del Dane señala que históricamente la población femenina está mejor educada, hablando de estudios superiores.

Enfocarnos en la verdadera igualdad de género

“Desde el Consejo Colombiano de Seguridad hacemos un llamado a la verdadera inclusión y a que en todos los roles participe la mujer y el hombre. Es decir, el papá también puede ir a la presentación del niño, el hombre puede apoyar el desarrollo de una tarea escolar, el papá también puede cocinar. En la medida que se de igualdad de oportunidades y el hombre asuma ciertos roles domésticos se dará una igualdad de género pertinente para la productividad del país”. 

La presidenta del CCS explica que el papel de la mujer es vital para el funcionamiento de muchos sectores económicos, por ejemplo, el hotelero, el de la salud con las enfermeras, los restaurantes y el servicio doméstico entre otros.

Sin embargo, advierte cuando se habla de asumir cargos directivos, incluso en estos mismos grupos productivos, la mujer es pocas veces tenida en cuenta para liderar personal, sin importar la experiencia que ha ganado.


Desigualdad en cifras

- Banca de Oportunidades revela que a menudo las mujeres son discriminadas a la hora de otorgar un crédito, incluso teniendo mejores perfiles de pago. En 2018, las mujeres recibieron un 17% menos de microcréditos frente a los hombres, 25% menos en préstamos para consumo y un 15% menos en crédito de vivienda.

- En promedio la mujer gana 12% menos de salario que el hombre y basados en esa razón, muchos hogares toman la decisión de que sea la mujer la que renuncie a su trabajo y asuma la totalidad de los roles domésticos y de crianza de hijos.

- Sectores como comercio, hoteles, restaurantes tenían en 2019 a 3.080 mujeres empleadas frente a 2.983 hombres; En el servicio doméstico recibían salario 650.100 mujeres frente a 40.894 hombres; El comercio al por menor empleaba a 1.211.060 mujeres el año pasado mientras que 975.971 hombres encontraban su sustento en este sector.

Precisamente estos han sido los grupos económicos más golpeados por la pandemia dejando en clara desventaja financiera a la población femenina.

DIANA CAROLINA FAGUA