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Los retos políticos y sociales de Colombia para lograr la paz

Imagen de arey
Un análisis a los desafíos que trae el posconflicto para el país, por la política Ángela María Robledo y el subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila. La conversación, durante el Seminario 'Paz 360: De Viva Voz’, en la edición número 30 de la Feria del Libro de Bogotá.
 
Tras la firma de los acuerdos de paz entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno nacional, el país inició la etapa de posconflicto, en donde se implementarán los puntos pactados en los diálogos, que dieron fin a más de 50 años de conflicto armado con esta organización guerrillera. ¿Qué sigue ahora? Este fue el interrogante que se plantearon la Representante a la Cámara por el partido Alianza Verde, Ángela Robledo, y el politólogo, sociólogo y columnista de la Revista Semana, Ariel Ávila.
 
Para Robledo, es necesario crear las condiciones del posconflicto y, entre estas, destacó los espacios de pedagogía para la paz, como un “encuentro profundo con el otro, en donde se acepta su rabia, su odio, su indignación, pero se deja que circule la palabra”.
 
En este punto, la sociedad tiene un gran reto y se trata de “domesticar los odios” que, si bien son justificados, al ser víctimas directas o indirectas del conflicto armado interno, es importante para la construcción de la paz. “Los acuerdos de paz son pactos éticos con la sociedad. Van más allá de la política”, dijo.
 
 
“Tenemos un país de sobrevivientes”: Ángela Robledo
 
Según la Representante a la Cámara, en Colombia, el 20 por ciento de ciudadanos son víctimas del conflicto, quienes -agrega- no solo son de las Farc.
 
En el país, según cifras del Registro Único de Víctimas (RUT), hay 8’3000.000. Desde el Congreso, asevera Robledo, se busca la reforma a la Ley 1448 de 2011 en la que se ampliaría el número de casos a dos millones más.
 
Entonces, surge otro reto: la reparación material de las víctimas, que agrega la política, le costaría al país cerca de 183 billones de pesos.
 
Además de esto, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad es clave para que exista una reparación integral de esta población. Gracias a este mecanismo, dice el subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, quienes estuvieron involucrados en la guerra tendrán que responder.
 
Además, agrega Robledo, es importante que se que se resuelva el uso de la tierra y que se incentive la agricultura campesina productiva; que beneficiaría a quienes están regresando a los territorios.
 
 
 
 
La responsabilidad de los ciudadanos en las urnas
 
Para Ariel Ávila, uno de los aspectos que requieren mayor atención tras la firma de la paz con las Farc es la implementación de los acuerdos. Según cuenta, en el acuerdo se crearon 143 instituciones con este fin: el 90 por ciento de estas beneficia a la sociedad civil, tan solo el 10 por ciento a quienes participaron de la guerra. No obstante, hasta el momento solo se ha aprobado la agenda de la desmovilización en el Congreso, lo que representa un reto para llevar a cabo un posacuerdo exitoso.
 
En este punto, agregó, es importante la participación de la sociedad, no solo exigiendo que se lleve a cabo la pronta implementación de los acuerdos; también, una vez los excombatientes regresen a la vida civil. 
 
Asimismo, dijo que la abstención ya no es una forma de protestar. “Hay una decisión política de paz por parte del país, en las elecciones de 2018. Los mayores responsables de esto son los ciudadanos”, enfatizó.
 
"La paz completa no tiene que venir solo de las Farc; sino de otros actores armados como el ELN, los paramilitares, bandas criminales y, por supuesto, la sociedad civil en la etapa de posconflicto”, agregó Robledo. La Representante a la Cámara resaltó que es “un reto enorme, pues también tiene que ver con la forma en la que la sociedad se ha acercado al conflicto”.
 
Sobre esa base, Ávila explicó que antes del acuerdo, los colombianos estaban unidos contra las Farc y, ahora, es la paz la que empieza a desunir, debido a la diversidad de opiniones de los ciudadanos. “Los episodios de guerra permiten que un ser humano ejerza violencia sobre otro; en otras palabras, se normaliza la violencia. Por eso es que en los periodos de paz sea tan complejo aceptar al otro y escucharlo”, concluyó.