¿Qué ha revelado el 2020 en nuestra salud mental?


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Durante los últimos meses el país ha sufrido grandes cambios, que han afectado directamente a los ciudadanos: cambios de rutinas, crisis económica y muchos factores más. Adicionalmente, la necesidad de adoptar medidas de aislamiento, han llevado a tener, en muchos casos, sensaciones de estrés por el encierro.

Adicionalmente, nos hemos visto enfrentados a contextos que generan indignación; como la muerte de Javier Ordóñez, en medio de un caso de brutalidad policiaca.

En Canal Institucional, de la mano de expertos, hemos realizado un análisis de lo que ha quedado expuesto a nivel social y humano, en estos 9 meses de un año inusualmente difícil.

Según Manuel Cancelado Jiménez, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia, la pandemia mostró con mayor claridad la crisis social que se experimenta en los servicios de salud, frágiles en varias zonas del país, la desigualdad y la falta de empleo que se incrementó en los últimos meses.

“No es que la covid nos haya traído cosas nuevas, lo que hizo fue lanzarnos a la cara todas estas fragilidades, que unido a la frustración que vive la sociedad, nos ha dejado ver todos estos momentos críticos como país, que cínicamente, como ciudadanos, hemos dejado pasar”, reflexiona el decano.

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En este punto coincide el reconocido psiquiatra, Rodrigo Córdoba, quien explica que las grietas sociales se han hecho más notorias por la frustración que ha generado el cambio tan drástico en la cotidianidad, a causa de la pandemia.

Cansancio y frustración

Generaciones anteriores crecieron bajo la promesa de tener un futuro próspero, con sueños logrados, siempre y cuando se estudiara y se trabajara duro. Sin embargo, actualmente esa fórmula ha cambiado.

Las nuevas generaciones han tenido que afrontar la realidad de que las oportunidades son más cerradas y la desigualdad parece cada vez más amplia, manifiesta Manuel Cancelado, decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado.

Señala que para el común de la sociedad es muy duro ver que los esfuerzos puestos en sus pymes y proyectos autónomos quedan reducidos a avisos de ‘Se vende o arrienda’ por la crisis económica que trajo un virus.

La sensación de desasosiego desencadena una necesidad de ser escuchados, de salir, manifestarse y hacerse sentir, para que la sociedad vea que no todos cuentan con los mismos privilegios, a esto se suma los pocos canales democráticos que se encuentran disponibles para prestar la atención correspondiente a las necesidades de la gente.

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No obstante, Manuel Cancelado advierte que cuando la violencia entra a hacer parte de ese actuar legítimo, daña toda buena pretensión.

Por su parte, el doctor Rodrigo Córdoba, afirma que socialmente también se ven fenómenos de imitación o manada, lo que explica, en algunas ocasiones, por qué los actos vandálicos, en cierto punto, se reproducen en otro, o por qué las marchas pacíficas que salieron bien en una ciudad se replican en otra.

Sin embargo, aclara que también hay grupos organizados que planean con antelación, la generación de situaciones caóticas.

No somos enemigos

El decano de la Universidad Externado, recordó al fallecido magistrado y político colombiano, Carlos Gaviria Díaz, quien decía que “en Colombia nos enseñaron a no tener contradictores sino enemigos, y cuando vemos al enemigo, queremos eliminarlo”, situación que, a juicio del profesor Cancelado, explica las conductas sicariales en varios municipios, el abuso de autoridad y el deseo de venganza, como lo vivido en Bogotá en días pasados.

Insiste en que “falta educación cívica para que la ciudadanía no se polarice como lo hacen los políticos, porque ellos los hacen por oficio, por una búsqueda de poder. El dialogo es el camino, pero no un diálogo de sordos, sino con el ánimo de aprender de la otra persona y comprender por qué nuestros intereses son distintos”.

Para el psiquiatra Rodrigo Córdoba, los ánimos se enardecen más, porque hay posturas muy verticales de los individuos, no solo en Colombia, sino a nivel global, y eso combinado con liderazgos nefastos, puede terminar en caos.

Las redes ‘suciales’

El doctor Córdoba, sostiene que la tecnología ha sido la gran protagonista en estos tiempos de pandemia, y nos invita a pensar en cómo hubiéramos sorteado este confinamiento sin el apoyo de ésta, para continuar trabajando, estudiando o luchando por mantener el vínculo familiar.

Sin embargo, no desconoce que particularmente las redes sociales, “se han convertido en una cloaca por esa imposibilidad de hacer un dialogo constructivo”.

“Qué bueno fuera ver discusiones dinámicas, pero lo que encontramos son contradicciones beligerantes y groseras. Muchas veces, las redes sociales se vuelven un espectáculo escalofriante”, considera el Psiquiatra Rodrigo Córdoba.

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Y posiblemente este es el resultado de la carencia de un pensamiento crítico, según plantea el profesor Manuel Cancelado, quién asegura que gran parte de la responsabilidad de desarrollar un criterio responsable y fuerte, está en la educación superior.

Indica que, sin sentido crítico, somos presa fácil de cualquier información que circula en redes y podemos terminar en una turba o atormentándonos por un mensaje falso o descontextualizado.

¿Hay esperanza?

“Yo creía que esta situación era la gran oportunidad de la humanidad para lograr una sociedad distinta, solidaria, fraterna, constructiva, optimista, llena de esperanza, pero a veces parece que no vamos a llegar mejor, sino que vamos a salir peor de este mal momento”, expresa el doctor Córdoba.

Aclara que las políticas públicas pueden enfocarse seriamente en buscar cambios de conducta social hacía lo positivo, y pone como ejemplo la transformación que ha tenido el consumo de cigarrillo de hace unas décadas a hoy. Antes, la gente fumaba en espacios cerrados sin pudor; actualmente, hay más conciencia de respeto para no dañar el bienestar del otro. Así se podría llegar a un trato pacífico y constructivo: con evolución de otras conductas sociales.

A su vez, Manuel Cancelado recalca que “los valores y la ética, no pueden quedarse solo en los himnos de los colegios y en la teoría. Debe existir una reflexión constante sobre ellos y cómo los estamos aplicando. Con el respeto entendemos que la otra persona también quiere desarrollar su propia vida, nos permitirá convivir y por qué no, conjugar para lograr esos intereses. Tenemos que darnos la oportunidad de la reconciliación y de permitirle al otro cambiar”.

REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL