Navidad con responsabilidad: los riesgos del uso de la pólvora


En Canal Institucional te recordamos que no usar pólvora es un acto de responsabilidad y amor para ti y tu familia, teniendo en cuenta que los servicios de salud ya tienen suficientes pacientes por causa de la pandemia.

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No fue sino empezar diciembre y ya se tienen registros de los primeros quemados en Colombia por pólvora, pese a las restricciones y recomendaciones que cada año se realizan para no hacer uso de estos elementos para festejar.

La histórica alborada que se celebra a la media noche de los primeros de diciembre en Medellín y municipios aledaños, tuvo este año el llamado para reemplazar las explosiones de fuegos artificiales, por música y comparsas, bajo el nombre de ‘Tamborada’.

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Sin embargo, tres espectadores resultaron afectados, entre ellos una niña de 11 años de la que hasta el momento se conoce que perdió el sentido del oído en uno de ellos, otra menor de 14 años y un joven de 20 años tuvieron quemaduras leves, al estar cerca de familiares y amigos que manipulaban pólvora.

En el Valle de Aburrá se impusieron 32 comparendos por el uso irresponsable de este tipo de bengalas. Además, la línea 123 reportó más de 800 llamadas sobre la madrugada del 1 de diciembre por vecinos que estaban manipulando toda clase de fuegos artificiales prohibidos.

Prohibiciones en Colombia

Todo el departamento de Cundinamarca confirmó en las últimas horas que se acogerán al llamado del Gobernador, Nicolás García, de prohibir el uso de cualquier tipo de material pirotécnico para festejar las fechas que se avecinan. Esto comprende a los 116 municipios que hacen el llamado a sus habitantes bajo la iniciativa: ‘Ni COVID 19, ni quemados’.

Por su parte, Bogotá seguirá con la prohibición de pólvora que figura desde 1995. Sin embargo, la restricción para este 2020 también cobija a instituciones, empresas, centros comerciales y demás organizaciones que tenían el permiso para realizar espectáculos con juegos pirotécnicos. Desde la Alcaldía se advirtió que esos recursos se destinarán a artistas que harán sus presentaciones al aire libre.

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El departamento del Atlántico también se suma a la iniciativa de preservar la salud y la vida, restringiendo la pirotecnia en 14 municipios. Con la ayuda de la Policía Nacional, se harán diferentes operativos para decomisar este tipo de material y evitar su venta ilegal.

Santander, por el momento, expidió una circular invitando a cada mandatario municipal a que regulen la venta de pólvora para que no se entregue a menores de edad y personas que estén bajo los efectos del alcohol.

En Cali, está listo el decreto que prohíbe la fabricación, comercialización, posesión y uso de material pirotécnico en toda la ciudad.

Consecuencias de por vida

Cada año se conocen historias lamentables de personas que resultaron con lesiones muy graves por culpa de una bengala que hizo explosión muy cerca. Pueden resultar graves quemaduras en las manos, la cara, los brazos, el pecho con una alta probabilidad de infección en estas heridas. Algunos pacientes quemados con pólvora, fallecen por la gravedad de sus heridas.

Las quemaduras de primer grado son aquellas que presentan un ligero enrojecimiento en la piel y se dan por exposición al sol o por contacto con un objeto caliente.

Las quemaduras de segundo grado, se caracterizan porque resulta una ampolla en la piel quemada y el tejido cutáneo destruido es más profundo. Es necesario tener asistencia médica para conocer el tratamiento a seguir.

Las quemaduras de tercer grado lesionan los tejidos profundos y pueden causar daño en órganos o los sistemas del cuerpo. Requiere de atención urgente del médico.

Además de las lesiones en la piel, pueden existir graves consecuencias en el oído, tal como el reciente caso de una niña en Medellín en la primera noche de diciembre de 2020.

Incluso, elementos del mismo artefacto de bengala que queden encendidos, pueden ocasionar otra clase de accidentes como incendios y explosiones al caer a las viviendas o calles.

Poco se habla de los niños con trastorno del espectro autista en estas festividades, pues muchos de estos menores le tienen pavor a ruidos estruendosos como explosiones, alarmas y la pólvora, debido a una hipersensibilidad auditiva.

Muchos padres de familia hacen un llamado que a veces queda en el anonimato, para que se tengan en cuenta estas condiciones de vida, que también tienen derecho a gozar de paz familiar, pese a las tradiciones.

Entre el 1 de diciembre de 2019 y el 3 de enero de 2020, el Instituto Nacional de Salud reportó 756 personas quemadas con pólvora, de las cuales 249 son menores de edad. En 2019, el departamento de Cundinamarca presentó 27 quemados.

Mascotas tranquilas
 

Para este 2020, la Alcaldía de Bogotá, acogió una iniciativa del Concejo en la que se recogieron más de 10.700 firmas para pedirle a la administración distrital sustituir el uso de juegos pirotécnicos, así como la prohibición de su uso en la capital, para proteger el bienestar de perros, gatos y aves silvestres.

Las aves resultan afectadas por los estruendos, la excesiva luminosidad y las vibraciones que un espectáculo de fuegos artificiales puede provocar. Muchos de estos animales abandonan sus nidos por el momento de estrés que viven, resultan con lesiones en sus alas y quemaduras por las pequeñas bengalas que caen.

Para los perros y gatos la situación de estrés y pánico puede acelerar de tal manera el sistema cardiaco, que son conocidos casos en los que algunos fallecen en medio del estruendo de la pólvora. 

La explicación está en el umbral de audición que tienen estos animales, que puede llegar hasta los 90 decibeles, cuando para un ser humano esto es imperceptible. Un show de luces de bengala puede llegar hasta los 210 decibeles lo que claramente es una sobreestimulación peligrosa para estos mamíferos.

Dueños de mascotas, describen que sus perros o gatos resultan accidentados al salir despavoridos tratando de escapar del ruido. En algunas ocasiones se extravían. Además, presentan síntomas como salivación excesiva, nerviosismo, falta de apetito, y falta de control de esfínteres. Por supuesto, el caso con animales sin hogar, es mucho peor. 

 

REDACCIÓN CANAL INSTITUCIONAL